El Modelo PdV™
Una forma de entender y ordenar tu proyecto de vida para que puedas trabajarlo.

Una carrera

Una pasión

Un cambio importante
Tu proyecto de vida vive en tu cabeza como una idea. El Modelo PdV™ es la forma en que lo sacamos de ahí, lo ordenamos y lo volvemos algo con lo que efectivamente puedes trabajar.
Todos tenemos un proyecto de vida
Aunque no lo hayamos puesto en palabras. Lo que cambia de una persona a otra —y en ti mismo, según el momento— es cuánto de ese proyecto está claro, ordenado y a mano.
El problema es que vive en tu cabeza
Hay una distancia entre la vida que tienes hoy y la que quieres. Esa distancia es justamente lo que habría que trabajar —pero si los dos lados viven difusos en tu cabeza, queda dando vueltas.
Hacerlo visible
El Modelo PdV™ hace una cosa antes que cualquier otra: vuelve eso visible. Lo saca de la cabeza y lo pone en orden, para que la distancia deje de ser una sensación y pase a ser algo concreto sobre lo que puedes actuar.
Para ordenarlo, lo miramos en tres niveles
Una vida entera es demasiado grande para trabajarla de un solo golpe. Por eso el modelo la organiza en tres niveles que encajan uno dentro del otro.
(Esto no es cómo vives tu proyecto de vida —lo vives como un todo—. Es la forma en que el método lo divide para volverlo abordable.)

Los tres se sostienen entre sí.
Sin el horizonte, los cambios sueltos son tareas sin rumbo. Sin cambios concretos, el horizonte se queda en buenas intenciones.
Todo eso se aterriza en un documento: tu PdV™
Un simple documento que te ayuda a progresar
El trabajo no se queda en conversaciones que se evaporan ni en notas dispersas. Se ordena en un documento vivo —tu PdV™— que es lo que se conserva y aquello a lo que siempre puedes volver.
Es deliberadamente simple: reúne lo que declaras sobre tu vida y la distancia entre dónde estás y dónde quieres llegar. Es una declaración a la que vuelves para reorientarte: quién soy hoy, hacia dónde voy, y qué estoy haciendo al respecto.
Y se mantiene vivo
Tu vida se mueve, y tu proyecto se mueve con ella. Por eso tu PdV™ no nace cerrado: nace como una primera versión, hecha para revisarse.
Cada vez que la vida lo pide —porque cambió algo, o porque llegó el momento que tú definiste para mirarlo— lo actualizas y queda registrado. Así no empiezas de cero cada vez: tienes el hilo de por dónde venías y hacia dónde ibas.




